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viernes 4 de mayo de 2018

Valentina Kogan, la arquera que superó todas las barreras

Se vienen los Juegos Odesur de Cochabamba del 26 de mayo al 10 junio y la Selección Argentina de Handball Femenino ya se está preparando para ese compromiso. Sin dudas, es una nueva oportunidad para demostrar que están entre las mejores del continente. Y desde Línea de Fondo, recordamos a una de las referentes que tuvo el combinado nacional y que consiguió la medalla de oro en la edición del 2010 realizada en Medellín.

“Se juega como se vive”. Es una frase hecha en el mundo del fútbol. En este caso también aplica para el handball. Pero más precisamente en Valentina, ex integrante de la Selección Argentina. La valentía, el ímpetu y la energía con la que atajaba dentro de una cancha (se retiró a mediados del 2017 con la camiseta de VILO), también lo emplea en lo cotidiano. Es una mujer que desde chiquita supo atravesar distintos obstáculos para seguir adelante y poder cumplir cada uno de sus sueños.


La diabetes fue una de las primeras barreras que tuvo que atravesar. En 1990, cuando ella tenía apenas 10 años, le descubrieron esa patología.” Fue muy difícil de aprender, es una faceta que te acompaña en cada momento de tu rutina”. Si bien en sus primeros años de carrera  le costó manifestar que tenía esa condición, nunca fue un impedimento para seguir con su deseo de jugar handball.


“Obviamente pasé por muchas facetas con la diabetes, momentos de más afinidad u otros de mayor rechazo”, asegura Valentina.  Pero sin dudas, el acompañamiento y la información que tenga la familia y amigos con respecto al tema, es muy importante. Y precisamente, ella creció rodeada de toda esa gente, lo cual le sirvió para tomarlo con total naturalidad.


Como si fuera poco, a los 15 años se hizo vegetariana. Una gran responsabilidad, siendo tan joven y con todo lo que esa decisión conllevaba. Pero esa determinación tenía cierto antecedente en su familia. Su padre era macrobiótico, por lo que en su casa había información con respecto a la comida saludable.”Me acuerdo que un día acompañé a mi mamá a un centro naturista en Santiago de Chile, me enganché muchísimo con eso y lo implementé”, recuerda Valentina.


El momento, quizás más duro que tuvo que atravesar en lo deportivo se dio en 2013. Ese año, Valentina se rompió los ligamentos cruzados. Ante esa situación, y por cierto descontento con el cuerpo técnico del club, pensó en dejar de jugar. Pero nuevamente logró atravesar una barrera más en su vida para seguir adelante y cumplir con el sueño olímpico.


Valentina es una mujer que siempre tuvo en claro sus convicciones. “En 2011 conocí a mi pareja  (Carolina Rieger), pero con muy pocas expectativas de cara al futuro entre nosotras”, dice Kogan. Sin embargo esa relación, en la que no tenían demasiadas perspectivas, les funcionó muy bien. En 2013 se casaron gracias a la ley de Matrimonio igualitario y tres años después,  en 2016, pensaron en tener hijos. “Empezamos a imaginarnos y queríamos agrandar la familia y decidimos encarar este proyecto juntas”.


Pero en ese momento, por delante estaban los Juegos Olímpicos de Río y ella tenía en claro que primero quería cumplir el deseo de jugarlos.  “Caro tenía más ganas de llevar el embarazo que yo, entonces decidimos que lo lleve ella”, asegura Valentina. Pero no fue tan fácil como lo habían imaginado, ya que hicieron tres tratamientos de fertilidad y recién en el tercero tuvieron éxito. "Fue una vivencia de la que salimos muy fortalecidas”, agrega Kogan. Y Producto de ese tratamiento, hoy en día tienen mellizos, Emilia y Lorenzo.


Y por si fuera poco, se encarga de ayudar a las personas que también tienen diabetes y que les gusta hacer deporte. Es que junto a Carolina, que es nutricionista, crearon el Team D, en donde arman planes de alimentación y de entrenamiento de forma totalmente gratuitos. Obviamente tiene profesores especializados en este tipo de patología para una mejor organización y control. “Es un grupo para formar una comunidad y que haya un aprendizaje en el compartir entre pares”.


Valentina además de entrenar Crossfit y trabajar todos los días, tiene tiempo suficiente para estar con su familia. Sin dudas, es una mujer que todo lo puede.